«Las secularizaciones, bien de las expropiaciones de los bienes de la Iglesia o la cancelación de los privilegios o cosas similares, significaron en cada ocasión vez una profunda liberación de la Iglesia de lo mundano: se despojaba de su riqueza terrena y volvía a abrazar totalmente su pobreza terrenal» (El Mundo, 25.9.11).Traducción
«Los jerarcas de esta iglesia, conmigo a la cabeza, somos plenamente conscientes de que nuestros privilegios son mundanos y, por tanto, anticristianos (ver Juan 18: 36). Pero nos gustan demasiado para renunciar a ellos, así que preferimos renunciar a Cristo como siempre hemos hecho.»
















